lunes, 31 de mayo de 2021

COMENTARIO A LA LECTURA DEL LIBRO "A FLOR DE PIEL" DE JAVIER MORO

Por Marigel Sánchez Caravaca 


El pasado jueves 27 de mayo tuvimos nuestra primera reunión tras la suspensión de actividades desde octubre 2020. Hemos contado con la presencia del Doctor Julián Domínguez, jefe de Medicina Preventiva del Hospital Universitario de Ceuta, invitado a participar en nuestros debates.

En plena primavera por fin hemos podido abordar el comentario del libro de Javier Moro “A flor de Piel”, una novela que a todos nos ha parecido amena para tratarse de un tema científico como es la Expedición del cirujano del rey Carlos IV, Javier Balmis para llevar la vacuna de la viruela a los territorios de Ultramar donde la enfermedad hacía estragos en la población indígena.

 

Recién descubierta en 1796 por el británico Edward Jenner , el reto que planteaba transportarla durante tan largo viaje sin la tecnología actual, fue inmenso.

 

En la novela se hace un retrato psicólogo de los personajes que intervinieron en conseguir esta proeza, por cierto, poco conocida. De ellos, además del personaje de Balmis, hemos conocido al subdirector José Salvany y a la desconocidísima hasta ahora Isabel Zendal, directora del hospicio de La Coruña y sin cuya intervención la estrategia de Balmis no hubiera sido posible.

 

En nuestra reunión, esta fue la parte más discutida, desde el punto de vista ético, ya que se trataba de utilizar el cuerpo de niños pequeños para mantener viva la vacuna hasta llegar a Méjico. Hoy en día nos resulta inconcebible, incluso dijimos que las leyes lo harían imposible.

En 1803, no solo fue posible sino que además resultaron  protegidos de una enfermedad si no los mataba, los dejaría ciegos o desfigurados. La labor de Isabel fue fundamental para cuidar de los niños en un viaje tan largo, donde cada diez días había dos niños vacunados que debían estar aislados de los demás.

 

Además de describir todo el proceso técnico, que fue la parte más tediosa para algunos lectores, Javier Moro nos ficciona la relación entre esta mujer joven, madre soltera, que encuentra en este viaje una tabla de salvación y los dos médicos de caracteres tan opuestos como Balmis y Salvany.

 

Finalmente, la parte de la llegada a América y la acogida tan dispar en según qué zona, fue la que menos gustó porque la relación de Isabel con un Obispo, nos pareció exagerada y el Doctor Domínguez consideró que parecía escrita con más prisas.

 

En conclusión, una novela entretenida, donde hemos conocido la vida de la “primera enfermera comunitaria”, cuyo nombre nos es familiar desde la pandemia, por el hospital “Isabel Zendal”. También estuvieron presentes, la referencia a la pandemia y la reflexión sobre, si hacemos bien en de tratar de eliminar a nuestros únicos y microscópicos depredadores.

Que la obligación de la ciencia es seguir buscando la verdad y que el mayor depredador del hombre es el propio hombre fueron otras de las apreciaciones.