jueves, 26 de septiembre de 2019

Otra vuelta de Tuerca. Colaboración de Carolina Cáceres




CLUB DE LECTURA: COLABORACIÓN DE CAROLINA CÁCERES RODRÍGUEZ
OTRA VUELTA DE TUERCA. HENRY JAMES.
Henry James es un autor norteamericano pero nacionalizado británico, defensor del nuevo mundo frente a la hipócrita sociedad victoriana que critica en casi todas sus obras, por ejemplo esta. Otra vuelta de tuerca se escribe en 1898, en esta obra se usa sobre todo el narrador protagonista y de esta manera vemos de forma más clara toda su personalidad y sus vivencias, lo que le sirve también a James en este caso para dejar muy abierta las interpretaciones de lo que realmente está ocurriendo, ya que sólo tenemos el punto de vista de ella.
Las interpretaciones van a variar según el lector, ya que todo está muy abierto de forma consciente, pero éstas son básicamente dos, o existen los fantasmas, o los fantasmas están dentro de la propia institutriz, quien por cierto no tiene nombre.
Intentando no perderme en esta trampa del autor que daría para horas de debate, lo que realmente me interesa es, la crítica que Henry James vierte a lo largo de la novela sobre la sociedad victoriana de la época, es decir, las frustraciones sexuales (la institutriz), el encorsetamiento moral y la mojigatería( todos los personajes excepto los niños), el clasismo (la señora Grose y los sirvientes), la hipocresía y la represión (los impulsos, pensamientos y actos pecaminosos pueden perfectamente producirse pero no hacerse públicos), etc.. Y sobre todo, como en realidad son los adultos, con sus traumas, sus fantasías y su moralina, los que realmente pervierten la inocencia infantil y destruyen la felicidad. Si algo caracteriza a esta institutriz, existan o no los fantasma de la novela, es su soberbia sin límites y su certeza absoluta de su superior intelecto, haciéndonos ver la escena final de la historia, como un morboso reto de inteligencia entre ella y el pequeño Miles, un duelo de voluntades. Y es sólo esto, la vuelta de tuerca, la presión que ejerce sobre el pequeño a su cuidado lo que provoca su muerte.
La novela tiene una magnífico trabajo de ambientación, aunque para ello abuse en mi opinión de frases demasiado largas. También hay un gran trabajo con la historia de terror, haciendo para ello, algo muy trillado ya ahora pero novedoso para su tiempo, que es colocar un supuesto mal en un recipiente que en principio no corresponde, dentro de un niño, jugando para ello también con la paranoia. En fin, una magnífica novela, que me sirve para reforzar mi idea de que no hace falta una trilogía de 600 páginas por cada libro para escribir una gran novela.



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