Biblioteca Ceuta · Microrrelatos del Club de lectura de la Biblioteca Pública de Ceuta
Este blog, pretende contar con la colaboración de los particiantes en el Club de Lectura de nuestra Biblioteca.
miércoles, 30 de septiembre de 2020
lunes, 28 de septiembre de 2020
LECTURAS DE MICRORRELATOS. 24 DE SEPTIEMBRE DE 2020
Montse Méndez
El pasado jueves, 24 de septiembre, después de
una larga ausencia, tuvimos la que espero sea la primera de muchas reuniones del
Club de Lectura de esta Biblioteca Pública del Estado en Ceuta, en el nuevo año
académico que comienza.
En esta ocasión, además, la reunión tenía un menú especial: Los textos que íbamos a leer y a departir eran aquellos escritos por nosotros mismos, aunque desconociésemos, inicialmente, quién había sido su autor o autora. Una especie de juego que nos hizo reflexionar, reir, estrechar lazos -aun más, si cabe- y, en alguno de los casos, descubrir facetas desconocidas de nuestros compañeros.
No sólo el menú era especial, también tuvimos la fortuna de aderezar nuestros textos con la lectura que hizo la maravillosa Montse Taboada, dueña de una voz que hace grande todo aquello que pronuncia. Nuestros relatos cobraron vida y se hicieron nuevos en su boca. (¡Muchísimas gracias, Montse!).
Además de nuestros microrrelatos (aunque, en puridad, los menos eran micro, los más mini e incluso alguno que otro podríamos decir que macro -me encantáis-) también pudimos disfrutar de aquellos escritos por nuestros compañeros del Club de Lectura del Instituto Cervantes de Tetuán. En este caso, tuvimos el placer de escucharlos en la voz de nuestra fantástica compañera Sa Arjandas.
Pues bien, a través de este nuestro foro del Blog del Club de Lectura, me gustaría tener algunas palabras de agradecimiento hacia ellos, no sólo por participar en esta actividad, sino, sobre todo, por hacerla más rica, mostrando otras perspectivas y miradas.
A ellos pertenece el que hemos considerado como el microrrelato por excelencia: “Un mundo extraño a mí”. Compuesto por título y una sola frase, el aún desconocido autor, construye una historia que se narra, más que en las palabras, en la mente del lector. Un guiño cómplice, que bebe -acertadamente- del “menos es más”, con el que el movimiento Bauhaus inspiró a autores de renombre como Monterroso, Borges o Jodorowsky. ¡Un fuerte aplauso para él o ella!.
Del resto de los relatos destacaría, desde mi punto de vista, dos aspectos fundamentales: En primer lugar, su extraordinaria capacidad para expresarse en una lengua que no es la suya, construyendo historias redondas, con ritmo, de personajes cercanos y cómplices; y en segundo lugar, y sobre todo, su contenido, profundo e intimista. Sus relatos nacen desde el interior, desde las emociones, los deseos y los sentimientos.
A todos vosotros, ahora y siempre, ¡gracias!
martes, 25 de febrero de 2020
ENTRE LA ARENA Y LA MURALLA. EPISODIOS CEUTÍES
DE DOMINGO NOFUENTES HERNÁNDEZ
COLABORACIÓN DE JESÚS CANCA LARA
¿Se puede novelar la cotidianidad enhebrando ficción y realidad,
sin minimizar el potencial de invención del primero ni menospreciar
la rigurosidad del segundo? Si alguien aun lo pone en tela de juicio
puede adentrarse en las páginas de esta ópera prima del
escritor Domingo Nofuentes; un granadino afincado en Ceuta hace más
de veinte años.
En tan solo cinco
relatos, el autor de “Entre la arena y la muralla” ha sabido
plasmar dos realidades bien distintas: la realidad del Relato Breve
como género literario y fogonazos de la realidad ceutí en el
transcurso de los años. Por un lado, da respuesta a la manida
pregunta sobre la extensión que debe tener un relato breve, dejando
entrever que no hay una única extensión predeterminada. Contar una
historia puede ocupar a veces 7 páginas (como en el caso del relato
titulado Noche cerrada) u 83 páginas (como en El
Reportaje). Por otro lado, esta obra se puede catalogar como una
magnífica muestra de la realidad ceutí novelada. O, en otras
palabras, un excelente ejemplo de cómo novelar hechos reales, bien
documentados y desde el rigor. De ahí que, partiendo de hechos
acaecidos a lo largo del tiempo en Ceuta, el autor se invente algunos
personajes y juegue con la realidad, combinando de manera equilibrada
realidad y ficción, haciendo uso de una exquisita contextualización
léxica y una no menos exhaustiva documentación histórica.
Además, el logro
conseguido en el caso del autor que nos ocupa tiene un mérito doble,
ya que ha sabido retratar la realidad y costumbres de Ceuta, sin ser
natural de Ceuta. Se nota que este autor granadino entiende de
fotografía y sabe “retratar bien”, porque ha sabido fotografiar
distintos momentos a lo largo del tiempo que, por diferentes razones,
han quedado grabados en la historia de esta ciudad. Sin lugar a
dudas, Domingo ha sido capaz de meternos de lleno en la historia de:
Manuel, un reo gallego conocido como “El hombre lobo de
Allariz” en la Ceuta-Presidio de finales del siglo XIX; o hacernos
partícipes y asistir a la realidad de unos personajes ante la
llegada de la Guerra Civil; o en la historia de Miguelito que
ve de cerca la muerte por vez primera, durante una de las mayores
tragedias marítimas registradas en el Campo de Gibraltar; o en la
piel de Sara, esa aprendiz de periodista que resulta herida en
acto de servicio mientras realiza sus pesquisas durante la redacción
de su reportaje; o, por último, en la historia de Abdoulaye, un
migrante que tras su periplo africano se queda en puertas de lograr
su sueño europeo.
“Entre la arena y
la muralla” trata de cinco historias recogidas en cinco relatos
bajo un título prometedor, prestado de un verso de nuestro ilustre
poeta ceutí Luis López de Anglada, como nos recuerda en el
excelente prólogo de la obra nuestra querida amiga Mª Jesús
Fuentes. Un título que se antoja tan apropiado como original, que
viene a sintetizar lo que el libro acontece en sentido inverso. Y
digo en sentido inverso porque “Entre la arena y la muralla”
aparece en sentido contrario al orden de aparición en la obra, ya
que la “arena” de la playa que pisa el inmigrante Abdoulaye
aparece en el último relato, mientras que la “muralla” del Monte
Hacho del Presidio lo encontramos en el primer relato. Una mera
anécdota.
De las muchas
lecturas que se podrían llevar a cabo, me centro en una de ellas. A
mí, particularmente, me ha llamado la atención el enfoque
costumbrista de los relatos, puesto que presentan una larga lista
significativa de costumbres que yo he vivido en primera persona:
En el relato “Doce
de diciembre” me he sentido identificado con Miguelito. Yo
nací y me crié en la Playa Benítez, y compartí la costumbre
infantil de “raspar los huesos de melocotón contra el escalón de
piedra para fabricar pitos” y he observado en mi infancia a
“mujeres cargadas con cubos de desperdicios que arrojaban al mar en
el Barrio de las Latas”. He compartido el mismo uso de la lengua y
cuando cogía el autobús en la Playa Benítez para ir al centro de
la ciudad, también decía “me voy a Ceuta”, como si ya no
estuviera en la ciudad. Y como piragüista que fui de joven, cuando
dábamos la Vuelta a Ceuta en piraguas, viví la bravura del mar en
los Isleros de Santa Catalina tal cual se narra.
En “El reportaje”
me he sentido identificado con Sara, porque yo también he sido hijo
de tendero de una tienda de ultramarinos de barrio y salí de Ceuta
para estudiar una carrera universitaria. Un relato repleto de
localismos, con un somero repaso al callejero ceutí, con mención de
locales emblemáticos y una retahíla cuidada de algunos de los
platos típicos de esta ciudad: bocadillos de corazones de pollos,
conchas finas crudas con unas gotitas de limón, guiso de fideos con
caballas, pinchitos morunos, milhojas de chocolate, el chocolate
Maruja o el té con pastas.
Y “Vientos de
tormenta” también me ha trasladado a mi infancia de manera
especial. Yo también cogía “la camioneta” todos los días para
ir al colegio (o sea, el autobús). Mi padre a veces bebía “vino
con sifón” y de joven ordeñaba las cabras de mi abuelo en un
jarrillo de lata. Y mi madre también pedaleaba en su máquina de
coser con un cajón adosado siempre lleno de retales, tijeras, tizas
y carretes de hilo; y tomaba infusiones de “hierbaluisa”.
Por todo ello, a modo de conclusión y de manera acertada, José
Antonio Alarcón, Director de la Biblioteca Pública “Adolfo
Suárez” de Ceuta, califica “Entre la arena y la muralla”,
desde las emociones evocadas, como una magnífica recopilación de
“Historias de gente sin historia”. Se refiere al acontecer diario
de las personas narradas (un preso, unos pescadores, gente obrera,
una aprendiz de periodista y un migrante) que, sin aparecer en los
anales de la historia de esta ciudad, escribieron sus historias con
“h” minúscula (como al mismo Domingo Nofuentes le gusta tildar)
en el pasado de esta ciudad y nos permiten hurgar en el tejido de las
vivencias de un pueblo a orillas del Estrecho de Gibraltar.
lunes, 16 de diciembre de 2019
LOS CLUBES DE LECTURA DE LAS DOS CIUDADES SE FUSIONAN EN EL ENCUENTRO CON LA AUTORA TULA FERNÁNDEZ
El pasado jueves 12 de
diciembre la reunión mensual del Club de Lectura de la Biblioteca Pública del
Estado en Ceuta “Adolfo Suárez” tuvo un cariz diferente y un toque especial. En
esta última reunión del año, correspondiente al mes de diciembre del 2019, la reunión para comentar la obra literaria
seleccionada no se desarrolló en la sexta planta de las instalaciones de la
biblioteca ceutí (como viene siendo habitual en las sesiones mensuales), sino
que tuvo lugar en el Salón de Actos del Instituto Cervantes de Tetuán, y además
contó con la presencia de la propia autora de la obra comentada.
Gracias a dicha
iniciativa, que resultó todo un éxito, los Clubes de Lectura de las dos
ciudades se fusionaron en el Encuentro con la escritora Tula Fernández. El
grupo del Club de Lectura de la Biblioteca Pública “Adolfo Suárez” estuvo
encabezado por José Antonio Alarcón y Rosa Ramón, el director y la gestora de
la misma, respectivamente, quienes fueron los responsables de coordinar dicha
actividad en colaboración con el Instituto Cervantes de Tetuán. La delegación
ceutí compuesta por una decena de componentes, iba acompañada por la autora de
la novela “La boca de los cien besos”,
Tula Fernández, por lo que todos los asistentes de nuestra ciudad junto con los
componentes del Instituto Cervantes de Tetuán tuvieron ocasión de debatir sobre
la mencionada novela con su propia autora, quien se vio sorprendida gratamente
por la buena acogida de su ópera prima
a ambos lados de la frontera.
ENCUENTRO
CON LA AUTORA
La reunión mensual
correspondiente a este mes de diciembre cobró tintes especiales al tratarse de
un “Encuentro con la autora” en el Instituto Cervantes de Tetuán, hasta donde
se trasladaron los componentes del Club de Lectura de la biblioteca ceutí.
De este modo se mantiene
la tradición de coordinar un par de actividades conjuntas al año entre los dos
Clubes de lectura, el de la Biblioteca “Adolfo Suárez” de Ceuta y el de la
Biblioteca “Vicente Aleixandre” del Instituto Cervantes de Tetuán. En esta
ocasión, los veinticinco asistentes de ambos Clubes de Lectura se reunieron
para comentar “La boca de los cien besos” de Tula Fernández.
En el encuentro con la
escritora invitada los asistentes tuvieron la ocasión de debatir e interactuar
con la propia Tula Fernández sobre los distintos aspectos que más llamaron la
atención los lectores. Se compartieron
impresiones de todo tipo sobre la obra y la autora pudo contestar in situa todas las curiosidades
planteadas por los asistentes, que levantó bastante expectación entre los miembros
del Club de lectura tetuaní, quienes tras leer la novela anhelaban el momento
de conocer en vivo y en directo a la autora.
En un ambiente ameno y
dinámico sedesarrolló la charla en la que se debatió sobre el proceso creativo
de la obra, el origen de la misma, las similitudes con la vida de la propia
Tula, el marco histórico donde se inserta la novela y el estilo narrativo
utilizado, entre otras muchas cuestiones más. “La boca de los cien besos” es una producción literaria a caballo
entre el thriller y el drama, donde se conjugan dos tiempos y tres ciudades.
Entre la Habana, Miami y Barcelona el cuadro que le da nombre a la novela se
convierte en el hilo conductor de una trama que atrapa al lector desde sus
primeras páginas.
Toda la novela es pura
ficción, aunque parte de unos personajes verosímiles y cercanos que cobran vida
en la mente del lector, aunque únicamente tengan de reales los nombres que lo
identifican; nombres que fueron tomados prestados de personas reales que la
autora conoció en su periplo americano. Para algunos se trata de una obra
agridulce queno deja a nadie indiferente. De hecho, tal y como una de las
asistentes a la reunión manifestó, la novela te atrapa dejándote a veces con
“una sonrisa en la boca y un pellizco en el corazón”.
El marcado realismo
mágico que se respira en todas sus páginas delata la gran influencia que los
escritores hispanoamericanos han tenido en la escritora. De ahí incluso el parecido que el mismo
director de la Biblioteca Pública de Ceuta, José Antonio Alarcón, encuentre en “La boca de los cien besos” con “El amor en los tiempos de cólera” del
escritor colombiano Gabriel García Márquez.
La novela según la
propia Tula Fernández se puede catalogar como un “Manual de vida” ya que narra
una historia de arraigos y desarraigos, como la vida misma, que hace pensar al
lector hasta el mismo final.
Los lectores, tras
haber desgranado la primera novela de la autora,están
impacientes por leer la próxima producción literaria de Tula Fernández y se
preguntan cuál será el hilo conductor de su segunda novela. Si un cuadro ha
constituido el hilo conductor de “La boca
de los cien besos”, ¿cuál será el hilo conductor de esa nueva novela ya en
marcha?
***
Colaboración de Jesús
Canca Lara
(Miembro del Club de
Lectura de la Biblioteca “Adolfo Suárez” de Ceuta)
Ramón Galindo y su comentario sobre "La boca de los cien besos" Tula Fernández
Me hubiera encantado estar en Tetuán, compartiendo impresiones sobre "La boca de los cien besos", como no ha podido ser, os envío algunas que he sacado de la lectura de la novela, por si las queréis compartir.
He disfrutado mucho con esta lectura, me ha sabido a poco, ¿continuará? el final, abierto, invita y anima a ello, espero que así sea.
"Es mi estreno como escritora", nos dice Tula, la autora, en la contraportada, nadie lo diría. No soy crítico literario, sí un gran lector, en el sentido que leo mucho, aunque no sé si leo lo que debiera y si lo hago bien... cuanto más leo menos claro lo tengo. En mi opinión se trata de una novela madura, muy madurada, muy bien escrita, de gran calidad literaria, con unas frases muy bien construidas, con un vocabulario muy cuidado... he subrayado muchas frases, muchos párrafos que espero poder compartir en una próxima reunión del club de lectura en Ceuta, con la autora.
Destaco la caracterización de los personajes y la combinación de espacios y tiempos. Sobre lo primero, me ha gustado mucho cómo se nos presenta a Simplicio, Babi, Fernanda, Isolda, Dª Ana, la tía Marisela, o Walfrido, de forma cálida y entrañable, es fácil empatizar con ellos, te los imaginas... se refleja muy bien la bondad, la generosidad, la lealtad, también la resignación y, a la vez, el deseo de superación, de lucha... Sobre lo segundo, me parece muy acertado utilizar distintos espacios (Miami, La Habana y Barcelona) y tiempos (desde comienzos del XX hasta la actualidad). No conozco Miami, tampoco La Habana (desgraciadamente), sí he leído mucho sobre Cuba y a autores cubanos (últimamente, casi todo lo publicado por Leonardo Padura), la novela ayuda a "ver" escenarios, creo que está muy bien ambientada.
Tula nos habla de la influencia de García Márquez, ¡no es mala influencia! es uno de mis autores de culto y sí, se aprecia esta influencia, en muchos giros literarios, en la caracterización de personajes, de situaciones, de sentimientos, en la construcción de frases... más allá del guiño hacia las berenjenas... ¿Hay, también, influencia del citado Padura? la novela me recuerda, tanto en el fondo como en la forma, dos obras recientes de este autor, una anterior a la que comentamos y otra posterior, la primera, "Herejes": un cuadro de Rembrand, su recorrido temporal y espacial, Amsterdam, La Habana, Miami....; la segunda, "La transparencia del tiempo", en este caso, una escultura de una virgen negra, muy ambiciosa en espacios y tiempos...
Para mí, "La boca de los cien besos" es una novela de arraigos y, sobre todo, de desarraigos, de encuentros y desencuentros, de piernas frente a raíces, de viajes de ida y vuelta, de migraciones y lo que esto supone para las personas que emigran. Su lectura me ha recordado, también, una serie que ví hace unos años, "Vientos de agua", ambientada entre Asturias, Buenos Aires y Madrid, con una temporalidad similar y con la inmigración como fondo. La nostalgia, la melancolía, los recuerdos... son también protagonistas de la novela, me ha gustado mucho el planteamiento al respecto.
Otra cuestión que quiero destacar es el tratamiento que recibe la muerte, con qué elegancia literaria, con que afecto y naturalidad se despide a Fernanda ("El día que Fernanda tuvo que decidir dejar de respirar... La muerte le vino con respeto...") Simplicio, Isolda (entrañable) o Walfrido. En fin, muchas cuestiones que comentar y otras que podría añadir (la situación de Cuba, maltratada por la Historia, por sus gobernantes y por los que pretenden mandar en el mundo, o la labor docente, tiroteos incluidos en los centros estadounidenses...).
Gracias a Tula por escribir la novela y darnos la oportunidad de haber disfrutado, mucho, con ella (¿no debe ser eso una de las cuestiones fundamentales que debe perseguir la literatura?). ¡Enhorabuena!, esperamos la siguiente, si es continuación de la que comentamos mejor:¿quién es el padre de la persona que se está formando en el vientre de Babi?
Saludos entrañables.
jueves, 26 de septiembre de 2019
Otra vuelta de Tuerca. Colaboración de Carolina Cáceres
CLUB DE LECTURA: COLABORACIÓN DE CAROLINA CÁCERES RODRÍGUEZ
OTRA
VUELTA DE TUERCA. HENRY JAMES.
Henry
James es un autor norteamericano pero nacionalizado británico,
defensor del nuevo mundo frente a la hipócrita sociedad victoriana
que critica en casi todas sus obras, por ejemplo esta. Otra vuelta de
tuerca se escribe en 1898, en esta obra se usa sobre todo el narrador
protagonista y de esta manera vemos de forma más clara toda su
personalidad y sus vivencias, lo que le sirve también a James en
este caso para dejar muy abierta las interpretaciones de lo que
realmente está ocurriendo, ya que sólo tenemos el punto de vista de
ella.
Las
interpretaciones van a variar según el lector, ya que todo está muy
abierto de forma consciente, pero éstas son básicamente dos, o
existen los fantasmas, o los fantasmas están dentro de la propia
institutriz, quien por cierto no tiene nombre.
Intentando
no perderme en esta trampa del autor que daría para horas de debate,
lo que realmente me interesa es, la crítica que Henry James vierte a
lo largo de la novela sobre la sociedad victoriana de la época, es
decir, las frustraciones sexuales (la institutriz), el
encorsetamiento moral y la mojigatería( todos los personajes excepto
los niños), el clasismo (la señora Grose y los sirvientes), la
hipocresía y la represión (los impulsos, pensamientos y actos
pecaminosos pueden perfectamente producirse pero no hacerse
públicos), etc.. Y sobre todo, como en realidad son los adultos,
con sus traumas, sus fantasías y su moralina, los que realmente
pervierten la inocencia infantil y destruyen la felicidad. Si algo
caracteriza a esta institutriz, existan o no los fantasma de la
novela, es su soberbia sin límites y su certeza absoluta de su
superior intelecto, haciéndonos ver la escena final de la historia,
como un morboso reto de inteligencia entre ella y el pequeño Miles,
un duelo de voluntades. Y es sólo esto, la vuelta de tuerca, la
presión que ejerce sobre el pequeño a su cuidado lo que provoca su
muerte.
La novela tiene una magnífico trabajo de ambientación,
aunque para ello abuse en mi opinión de frases demasiado largas.
También hay un gran trabajo con la historia de terror, haciendo para
ello, algo muy trillado ya ahora pero novedoso para su tiempo, que es
colocar un supuesto mal en un recipiente que en principio no
corresponde, dentro de un niño, jugando para ello también con la
paranoia. En fin, una magnífica novela, que me sirve para reforzar
mi idea de que no hace falta una trilogía de 600 páginas por cada
libro para escribir una gran novela.
miércoles, 3 de julio de 2019
COMPARTIENDO
MEMORIAS
“EL
PORVENIR DEL OLVIDO. SAGA DE UNA FAMILIA SEFARDÍ”
“La Tía Tula
vivió noventa y tres hermosos y bellos años, porque ella puso esos
adjetivos a las fechas del calendario de todas sus horas sobre esta
tierra” (pgna. 7)
La
novela de Ángel Castro, “El porvenir del olvido. Saga de una
familia sefardí”, es muy buen ejemplo, literario, del pasado
que tenemos presente, de la importancia y el valor de la memoria en
su lucha contra el olvido, sea éste provocado, interesado o natural.
A
través de la construcción y evolución de una familia judía, desde
comienzos del siglo XX hasta la actualidad, se trata, también de la
configuración urbana, social, cultural, económica y política de
una ciudad, Melilla, “espacio-frontera” entre muchas cosas y
paradigma, por distintos motivos, de lugares para la memoria, ese
pasado que tenemos a nuestro alrededor y que van adquiriendo
distintos significados a lo largo de la novela, que podemos
considerar como una crónica de la historia reciente de la ciudad.
El
compromiso del autor con su ciudad, con distintos lugares, tiempos y
protagonistas que han ido configurándola, es manifiesto a lo largo
de toda la novela. A los que, como es mi caso, conocemos Melilla, la
hemos ido aprendiendo y apreciando cada vez más y más a lo largo de
distintas visitas, la novela puede servirnos para comprenderla mejor,
compartir una cierta complicidad con ella y humanizar distintos
lugares que, a la luz de la lectura, adquieren nuevos significados.
Aún
cuando los hechos históricos no son el eje fundamental de la novela,
sus referencias sirven para ayudarnos a movernos por el tiempo,
apreciando la evolución de distintos lugares, personajes,
comportamientos, relaciones sociales y familiares, actitudes y,
especialmente, usos amorosos, la liturgia del amor, eje importante a
lo largo de toda la narración, que va evolucionando con el
desarrollo socio-cultural, desde la manifestación contenida y
convencional del amor en Jayim y Estrella, al comienzo de la obra,
hasta la eclosión pasional de David (descendiente del primero y
relator de la historia) y Marina.
No soy
judío y, por tanto, con poca autoridad puedo decirlo, pero, desde
fuera de esta comunidad, creo que el autor ha sabido caracterizar muy
bien aspectos de su modo de vida. Esta comunidad, tanto en Melilla,
escenario de la novela, como en la ciudad desde la que escribo y leo,
Ceuta, tienen una gran importancia en nuestra historia reciente, es
muy difícil entender el desarrollo de estas ciudades sin tomar en
consideración la aportación judía.
La
caracterización de los personajes merece una atención especial. Son
muchos, con distinta relevancia, los que transitan por sus páginas,
por lugares y tiempos melillenses, a modo de novela coral; personajes
que se van haciendo entrañables, guiados magistralmente por el
autor, que los mima con su escritura, y por el lector, que los va
haciendo un poco suyos. Historias sensibles sin caer en la
sensiblería, afectos y emociones que pueden despertar sanas envidias
en quien lee; me gustaría detenerme en Ismael Pinto, ejemplo de un
tipo ciudadano de la Melilla (o Ceuta) de la primera mitad del siglo
XX, con un pasado oscuro del que huye, emigrante “forzoso” desde
el sur peninsular, que vive, al principio de manera forzada, pero
después se arraiga, con gusto, en la ciudad. Este colectivo, el de
los inmigrantes peninsulares, especialmente de las provincias
andaluzas vecinas (Cádiz y Málaga, fundamentalmente), también son
imprescindibles para comprender nuestras ciudades, en un tiempo en el
que el Protectorado español en el norte de Marruecos atrajo a
numerosas personas buscando prosperidad. Un siglo después, el viaje
se hace en sentido inverso, los inmigrantes nos llegan desde el
Magreb y el África subsahariana y muchos melillenses y ceutíes se
marchan a la península y a otros países europeos, buscando esa
prosperidad que antaño aquí encontraron sus ascendientes. La
deformación profesional me lleva a destacar la figura de Don José
Delgado, maestro, que vive junto a sus hermanas, muy bien
caracterizado por el autor, también docente, como una figura
entrañable, referente social, honesto, humilde, educado, culto,
solidario y comprometido con su entorno, austero y generoso…. Un
buen canto a la profesión.
Son
muchos los espacios melillenses en los que se desarrolla la novela,
convirtiéndolos, el autor, en “lugares para la memoria”, quiero
destacar uno, “El café La Peña”, lugar de encuentro y reunión
de personas progresistas, destruido tras el golpe de estado de 1936 y
en cuyo lugar se erigió un monumento franquista, que aún hoy
persiste, a los “héroes de España”, en una plaza del mismo
nombre, ¿aplicará el nuevo gobierno de la ciudad, recientemente
constituido, la Ley de Memoria histórica?
Sin
ser pretensión fundamental, la novela posibilita conocer y
comprender aspectos básicos de la ciudad, la actual y, sobre todo,
la que ha ido configurándose a lo largo del siglo XX y lo que
llevamos del XXI, en definitiva, en gran medida, somos lo que fuimos.
Así, encontramos en sus páginas reflexiones muy interesantes y
acertadas sobre Melilla, su pasado, presente y futuro, la integración
de la población de origen rifeño, la reorientación económica, la
adaptación a la nueva situación geopolítica, las relaciones con el
entorno marroquí, la mirada al monte Gurugú y a ese mar que la
envuelve y del que no se ve el fin….
La
nostalgia y la melancolía se van haciendo presentes a lo largo de la
novela, dependiendo, su grado de importancia, de quien lee. No es
aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero sí la
importancia de recordarlo, valorarlo y aprender de él.
Melilla
debe sentirse orgullosa de tener una novela como esta, que ayuda a
quererla más, a conocerla, a profundizar en ella…. Hay que
agradecer a su autor, Ángel Castro, su compromiso con su ciudad, el
regalo que nos hace y animarlo a que siga escribiendo, narrando
historias e implicando, tan bien como con ésta, a lectores.
En el
club de lectura de la Biblioteca pública de Ceuta se ha leído la
novela en dos ocasiones, la segunda muy recientemente, teniendo la
oportunidad de realizar un doble encuentro con el autor, el primero
en Ceuta, y algunos días después, en Melilla, visitando y
recreando, junto a él, distintos escenarios de la novela, todo un
privilegio y un placer para los sentidos.
Ramón Galindo Morales. Profesor de la Universidad de Granada (Campus de Ceuta). Miembro del Instituto de Estudios Ceutíes
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